Pintar al óleo al aire libre es una experiencia completamente distinta a trabajar en el taller ya sea a partir de una foto o simplemente dejándote guiar por tu imaginación.
La primera vez que uno sale con el caballete al campo entiende rápido que el paisaje no espera. De hecho tengo algunas aplicaciones sobre clima que usan las personas que hacen trekking para guiarme y elegir el lugar y la hora adecuada.
PIntar al aire libre es aceptar que la luz cambia, el clima se mueve y todo obliga a tomar decisiones más rápidas y más honestas. Justamente ahí aparece lo más valioso del plein air.
Con el tiempo aprendí que pintar al aire libre no se trata de hacer un cuadro “terminado” en el sentido clásico, sino de capturar una sensación real, una atmósfera que solo existe en ese momento y en ese lugar. El óleo, con su lentitud y su cuerpo, parece contradecir esa urgencia, pero en realidad se adapta muy bien cuando se lo usa con criterio.
Qué significa realmente pintar plein air
Pintar plein air es salir del espacio controlado del taller y aceptar todo lo que el entorno propone. El viento, el sol, las nubes, los ruidos, incluso la incomodidad, forman parte del proceso. No hay nada aislado. El paisaje no es solo lo que se ve, es todo lo que se experimenta mientras se pinta.
Cuando pinto al aire libre, dejo de pensar tanto en el detalle y empiezo a pensar en relaciones: relaciones de color, de valor, de temperatura. El paisaje se vuelve algo más simple y más complejo al mismo tiempo. Simple porque se trabaja por grandes masas, complejo porque cada decisión cuenta.
Las incomodidades pueden varias. Muchas veces el clima puede ser hostil.
He visto a artistas de PleinAir pintar bajo la nieve y me preguntaba antes de que comenzara a pintar al aire libre , cuál era la gracia, y si bien es incómodo debo decir que el sacrificio vale la pena.
¿Porque?
Porque la luz cuando se pinta al aire libre no puede ser captada por ninguna cámara y eso es lo que buscan los pintores al aire libre. Esa Luz.
Materiales esenciales para pintar al óleo en exteriores

Una de las primeras cosas que aprendí es que llevar demasiados materiales no ayuda. Al contrario, complica. Con el tiempo fui reduciendo el equipo hasta quedarme con lo esencial, lo que realmente uso.
Si vas con un vehículo como lo hago yo en el Proyecto Pintando la Provincia , puedes llevar muchos materiales, pero si en realidad accedes caminando al lugar donde vas a pintar , es necesario que como cualquier escalador, reduzcas tu equipo de pintura al mínimo. Cuando subí al cerro Uritorco recuerdo que lleve mi clásica valija ( tengo una valija antigua y pongo todos los oleos allí) y fue realmente una tortura. Puedes ver el primer video en youtube y ver lo difícil que me era subir las encrespada cumbre del Uritorco.
La segunda vez reduje el material al mínimo.
Mi consejo para salir a pintar al aire libre es que lleves
- Un caballete portátil firme
- Un soporte liviano, si es grande pongámosle 70 x 50 centímetros debe ser de tela, si es más pequeño puedes optar por la madera. Incluso si vas a hacer un viaje largo sin vehiculo , muchos utilizan papel para oleo.
- 7 y ochos oleos medianos( usando una paleta reducida)
- Pocos pinceles bien elegidos
- Uno o dos trapos
- Un frasco con solvente y uno de aceite
- Una o dos espátulas
- Una paleta de madera pequeña
Si tienes un caballete francés como se ve en la foto de arriba, ahorras mucho porque alli pones todos los materiales.
Porque te digo que es mejor una paleta de madera y no las paletas descartables de cartón, porque la madera es fácil de apoyar y de limpiar, el cartón u otro tipo de paletas descartables son engorrosas, no tienes donde dejarlas y no la puedes sostener bien en la mano.
Trabajar en formatos chicos facilita mucho el proceso. Permite avanzar rápido, corregir sin miedo y concentrarse en lo importante: la luz y la atmósfera.
La paleta de color y su importancia en el paisaje

En plein air, una paleta limitada es una gran aliada. No hace falta llevar todos los colores. De hecho, cuantos menos, mejor se aprende a mirar.
Una paleta reducida de colores al oleo para pintar al aire libre podría ser la siguiente:
- Verde oxido de cromo
- Verde vejiga
- Tierra siena
- Amarillo de cadmio
- Rojo de cadmio
- Azul ultramar
- Blanco de titanio
- Carmín alizarina
Con estos 8 colores puedes hacer todas las mezclas que encontrarás en la naturaleza.
Esta limitación obliga a dejar de buscar el color “exacto” y empezar a buscar el color “correcto” para ese momento de luz.
Elegir el lugar y el momento del día

El lugar es importante, pero el momento del día lo es todavía más. El mismo paisaje cambia por completo según la hora. La mañana temprano y el atardecer suelen ser los momentos más interesantes para pintar: la luz es más baja, las sombras son largas y los colores se vuelven más ricos.
Cuando llego a un sitio no empiezo a pintar enseguida. Camino, miro, observo cómo entra la luz, qué partes del paisaje se activan y cuáles quedan en sombra. Muchas veces el mejor encuadre no es el más obvio, sino el que aparece después de mirar un rato.
Debes tener alguna referencia del lugar, antes de ir al sitio busca en google maps y sobretodo usa street view, tengo un amigo que quiso pintar una casa muy pintoresca en un barrio marginal y tuvo que llamar a la policia. Debes estudiar el sitio antes de ir.
A mi me pasa que muchas veces cuando viajo me detengo a buscar el paisaje adecuado para luego volver a pintar, es decir es importante hacer viajes exploratorios sin los materiales , si puedes.
Si no puedes busca en google, mira fotos de turistas que hayan estado en el lugar y entonces gran parte del trabajo de elección estará hecho.
Cómo empezar el cuadro sin perderse en el detalle
Uno de los errores más comunes al pintar al aire libre es empezar por el detalle. El paisaje cambia rápido y, si uno se queda atrapado en pequeñas formas, el cuadro pierde coherencia.
Siempre empiezo estableciendo las grandes masas: cielo, tierra, planos principales. Primero resuelvo valores y colores generales. El detalle viene después, si hay tiempo. Muchas veces no hace falta más.
Aprendí que sugerir suele ser más efectivo que describir todo.
Debes además medir las distancias, si eres obsesivo haz como el gran Antonio López que medía con escuadra y compás, pero si no eres tan detallista te aconsejo que al menos hagas un pequeño boceto y ubiques las grandes masas en el espacio.
Me ha pasado de tener el cuadro casi terminado y darme cuenta que las proporciones estaban mal.
La luz cambia y el cuadro también
En plein air, la luz nunca se queda quieta. Esto puede generar frustración si uno intenta seguirla todo el tiempo. La clave está en elegir un momento y sostenerlo.
Cuando empiezo a pintar, decido qué tipo de luz voy a representar y me mantengo fiel a esa decisión, aunque el sol se mueva o aparezcan nubes. El cuadro no tiene que cambiar con la realidad minuto a minuto, tiene que ser coherente consigo mismo.
Muchos artistas denominan el procedimiento de decidir cómo van a ser las luces y sombras definitivas a congelar la imagen .
Esto quiere decir que voy a elegir un momento del día para que mi cuadro refleje ese momento.
Aceptar esto cambia por completo la experiencia de pintar al aire libre.
El clima como parte del proceso

Guido Ferrari pintando en la patagonia
No siempre se pinta en condiciones ideales. Viento, frío, calor o incluso lluvia aparecen muchas veces. En lugar de luchar contra eso, aprendí a incorporarlo.
A veces debo confesar que es imposible pintar. SI es así no insisto. Te recomiendo que sigas este consejo. A no ser que estés muy entusiasmado con el cuadro.
Fijate en la foto como el gran pintor Guido Ferrari pinta en el clima extremo de la Patagonia, incluso sube montañas para captar la luz del lugar en día con nieve. Mira este video en Instagram de Guido para inspirarte y quitarte el miedo!
El clima influye en la paleta, en la pincelada y en el ritmo de trabajo. Un día nublado pide colores más apagados y transiciones suaves. Un día ventoso obliga a trabajar rápido y con decisión. Todo eso queda registrado en la pintura.
Saber cuándo parar
Saber cuándo detenerse es una de las decisiones más difíciles. En plein air, el riesgo de arruinar lo que funciona está siempre presente.
Personalmente prefiero parar antes de tiempo. Si el cuadro transmite la sensación del lugar, aunque esté incompleto, ya cumplió su función. Muchas veces esos trabajos más sueltos son los que mejor funcionan con el paso del tiempo.
Esto de saber cuando parar no rige únicamente para la pintura al aire libre. Es un tema fundamental en la pintura. Y todos los pintores piensan en ello.
Mi maestro Daniel Serradel decía que había que preguntarse si las correcciones van a aportarle algo nuevo al cuadro, si lo que quieres agregar no aporta nada sustancial es que el cuadro está terminado.
El valor de los estudios plein air
Un cuadro que va a ser un gran cuadro necesita de un estudio previo.
Muchas veces los artistas hacen estudio de color en el lugar o pintan un cuadro más pequeño y luego vuelves.
Yo hago esto muchas veces, sobretodo cuando el lugar me gusta mucho.
Además debes entender que no todos los cuadros pintados al aire libre tienen que ser obras finales. Muchos funcionan como estudios que luego alimentan trabajos más grandes en el taller. Otros, en cambio, se sostienen por sí solos y conservan una frescura difícil de repetir en un espacio cerrado.
Ambas cosas son válidas. Lo importante es que el plein air entrene la mirada y la sensibilidad.
Por qué sigo pintando paisajes al óleo al aire libre

Pintar al óleo al aire libre me obliga a estar presente. A observar de verdad. A aceptar errores y a tomar decisiones rápidas. Cada salida es distinta, incluso en el mismo lugar.
Además el placer de estar al sol , sentir el viento y el clima es inigualable.
Es como salir a la naturaleza a pasear pero al mismo tiempo estar haciendo algo más.
Con el tiempo entendí que el verdadero valor del plein air no está solo en el resultado final, sino en el proceso. En esa relación directa entre paisaje, pintura y experiencia. Por eso, aunque el taller sea cómodo, sigo volviendo al campo, a las sierras y a los caminos rurales. Ahí es donde la pintura se vuelve más honesta.
La alegría de pintar al aire libre es infinita y si no tienes esa alegría es probable que el pintar al aire libre no sea para ti.
Sin embargo debes saber que esa alegría no es superficial, existe alegría cuando luchamos con los elementos de la naturaleza para plasmar algo que vemos en el paisaje, existe alegría aún cuando las condiciones no sean las ideales.
Esto mismo es lo que siente cualquier escalador.





